El
crítico acrítico
Argumento
de una novela: Un periodista ochentón verifica, entristecido,
que su potencia sexual ya no es la que era. Cosas
de la edad. Llama entonces a suproxeneta de confianza,
y le pide que le busque un jovencito al que nadie
haya tocado. El cantinflero llama días
después: ha localizado a un magrebí, de catorce
años, virgen con garantía, cuya paupírrima
familia está de acuerdo en vender los favores
del chaval. La noche acordada, el chulo leproporciona
una droga al chico para favorecer los avances
del anciano pero con tan mala fortuna que el pobre
, agotado tras una jornada dura - pues aún
siendo menor trabaja en una fábrica -
se queda tanprofundamente dormido como para hacer
imposible su desfloración. El viejo permanece
toda la noche contemplándolo, extasiado ante
su belleza, y cuando vuelve a casa el ochentón lleva
tal calentón encima que, ante la visión
de su secretario, que está agachado recogiendo
unos papeles, no puede contenerse y le viola.
Si
este ólibro se publicara en España, el escándalo
sería mayúsculo, del tipo del que le
cayó encima a Arthur C Clarke en 1998 , cuando
The Mirror le acusó de ser un pedófilo.
Pero resulta que cuando sale al mercado un libro con
el mismo argumento pero con la sutil diferencia de
que el putero es un señor heterosexual y la
nïña vendida y la criada violada ( analmente, por cierto) dos mujeres, nos encontramos entonces
con "una
admirable historia de amor " en palabras de la crítica,
y con un aluvión de reseñas favorables
que se ha desbordado por los suplementos culturales
españoles, unánimes en su admiración.
(Con la honrada excepción de esta revista)
Sí, me estoy refiriendo a la útima novela
de García Marrquez, Premio Nobel. (Premio Nobel
de la Paz fue también Henry Kissinger, responsable
directo del golpe de Estado Militar contra Allende
y de toda las dictaduras - incluidas las que falsamente
se disfrazan de democracias- que campean hoy
en América Latina: no es oro todo lo que reluce)
Y
entretanto, mientras todo el
mundo se rasga las vestiduras al hablar de páginas
de pedofilia en Internet, el Nobel, sus editores
y su agente se llenan los bolsillos, y la sociedad
bienpensante cierra los ojos al pasarpor la calle
de la Cruz,por la Montera, opor la casa de Campo,
donde muchas menores de edad se ven obligadas a vender
su cuerpo para lucrar a las mafias que las explotan, porque vivimos en un mundo plagado de millones
de putas tristes que no lo son porque les da la gana,
sino, precisamente, porque una cultura perpetuadapor la literatura, por los textos escolares, por el
cine,por la publicidad,por la tradición,
ha enseñado y sigue enseñando a
a los varones que la explotación y el maltrato
a la mujer no solo son permisibles, sino hasta románticos
¿
Por favor, es solo ficción!, me dicen muchos.
Y aquí es donde se abre el debate. Cito a Florence
Thomas: El lenguaje es el fundamento de la reproducción
del poder, un aparato de construcción y de
representación de la realidad y por consiguiente
de la acción sobre ellapor medio de elaboraciones
simbólicas. A través de él internalizamos
ideas, imágenes, modelos sociales y concepciones
del mundo" En cristiano: que de lo que se lee, se
aprende, y que la única forma de cambiar la
sociedad pasa por intentar transformar los modelos
de representación que reproducen las estructuras
dominantes.
En
un país como Colombia, en el que más
de 40.000 menores de edad practican, y no libremente,
laprostitución, y la cifra va en aumento no
podría haber aprovechado el Premio Nobel la
plataforma que le ofrecen su fama y su prestigio para
ayudaría luchar contra semejante lacra en lugar de
idealizarla y glorificarla? Y cuando los medios españoles protestan unanimemente contra los casos deprostitución
infantil de Barcelona ¿ no es hipocresía que
nadie, en ninguno de los mal llamados suplementos
culturales de los mismos medios,
se haya atrevido a alzar el gallo para decir que García
Márquez puede escribir mejor o peor, pero que
lo que ha escrito se llama apología de la explotación
infantil y de la violación, y que como tal
debe leerse, y nunca como historia de amor
?
Me
dirín ustedes: cualquiera tiene el derecho
de hacer literatura sobre lo que le dé la gana.
Aceptemos, como base teórica, esa premisa,
aunque a mí me parece discutible,como se lo
parecería a cualquiera
que admita la distinción entre arte comprometido
y simple mantelismo, y que crea en un arte que asuma
responsabilidades morales con respecto a la sociedad
a la que se dirige.
Y
sigo: Es de sentido común la certeza de que
ningún derecho es absoluto, que los límites
de la libertad de expresión son imprecisos,
y que la ética no es coactiva. En la Declaración
Universal de los Derechos Humanos se afrima que :
¿Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión
y de expresión" Pero este óderecho no prevalece
sobre otros. Nuestra Constitución prescribe
en su artículo 20.4: ¿Estas libertades tienen
sus límites (...) y, especialmente, en el derecho
al honor, a la intimidad, a lapropia imagen y a laprotección de la infancia.
En
cualquier caso es evidente que hay un doble rasero.
Si García Márquez escribe sobre pedofilia
y violación, hay que respetar su derecho a
la libertad de expresión. Pero si Miguel Angel
Martin publica un cómic en el que analiza
prácticasí sexuales "desviadas"entonces la
Procura de Cremona secuestra en imprenta la
edición italiana de Psychopathia sexualis
bajo la acusación de "inducción a la
pedofilia", e incluye en el lote la edición italiana
del Consejos sexuales de Alvarez Rabo que ni
induce a la pedofilia ni a la agresión a la
mujer. Otro libro de Alvarez rabo, A las mujeres
no les gusta follar, fue retirado de las librerías portuguesas no porque insultase a la dignidad de las
mujeres (es un libropro feminista), sino por escándalo
público Obvia decir que el libro de Marquez
no ha tenido ningúnproblema ni en Italia ni
en Portugal. ¿ en quéé quedamos? ¿Los límites
de la libertad de expresión son extensibles
según convenga y señalargan para unos y se
recortan para otros? ¿ Solo hablamos de pedofilia
cuando el menor es varón y si es mujer no importa?¿
Será quizá que el hecho de que los cómics
no se consideren arte por parte de cierta crítica
burguesa hace que se aplique diferente rasero ?
Y, si habiamos acordado unanimememente que en ficción
todo se puede decir, ¿ en quéé argumento legal
se basaba la justicia italiana? ¿qué
es libertad de expresión y qué es derecho
de la colectividad?
Vale.
Admitamos en hipótesis que sí, que cada
cual puede escribir lo que le dé la gana y
que si uno escribe una novela en el que el protagonista
es un nazi encantador que defiende el genocidio judío,
puede hacerlo, dado que todo se puede hacer desde
la ficción, y que por eso García Márquez
tiene derecho a escribir sobre lo que más le
pone. Pero lo
que no se puede hacer, desde la crítica, es llamar "historia de amor" a una relación
de abuso.
Es
decir, a mí me puede gustar o no Miguel Angel
Martin, pero ya se me ha advertido que su obra es
" incitación a la pedofilia y violencia gratuita".
Si luego yo decido comprarla, es miproblema. Nadie
me ha dicho que me vaya a encontrar con amor y mucho
menos con "sabiduría". Porque nombrar es crear,
ya lo decía la Biblia. Y también dirigir,
nos lo avisa Steiner: " El simple
hecho de nombrar las cosas, de crear palabras, es la manera que tiene el hombre de apropiarse del mundo"
y "
El idioma fue utilizado para incorporar a su sintaxis
lo infernal, usado para destruir lo que de hombre
hay en el hombre e instaurar en su conducta lopropio
de las bestias"
Debería
estar claro que un crítico literario no es
un señor que escribe reseñas en un periódico,
sino un autor que evalía autónomamente el
discurso literario como transmisor de concepciones
sobre el mundo, y por ende transmisor de poder, y
que hace un ejercicio intelectual analítico
y responsable. Pero hay ay muchos reseñistas
mal llamados críticos que son precisamente
acríticos, meros transmisores de datos,
datos que ordenan según los
requerimientos de un poder que les paga por hacer
este ótrabajo, sin ejercer sobre ellos ningún
criterio personal.
Decía
Pierre Bourdieu que "El recelo con que la crítica
feminista observa los escritos masculinos no carece
de fundamento. ( ...) porque el analista, enfrentado
a una institución que se encuentra inscrita
desde hace milenios en la objetividad de las estructuras
sociales y en la subjetividad de las estructuras mentales,
suele emplear como instrumentos de conocimiento categorías
de percepción y pensamiento que debiera abordar
como objetos de conocimiento " Resumiendo: qué
triste y qué peligroso que ciertos críticos
acríticos vivan con orejeras simbólicas
que limitan su campo de visión, porque responden
a estructuras en las que nunca se desafía el
concepto de autoridad.
Lucia
Extebarria |