Guardianes
de la infancia
La detección de malos tratos debe incluirse en los programas preventivos de salud infantiles
ISABEL
PERANCHO - El Mundo
Cada año uno de cada 150 niños menores de
seis años es víctima de malos tratos. Pero
esto es sólo la parte emergente de un fenómeno
cuyas dimensiones reales se desconocen. Se acepta que por
cada caso de maltrato detectado existen otros 10 que pasan
desapercibidos.
Aunque la incidencia de esteproblema en España parece
ser menor respecto a otros países del entorno, el
maltrato infantil constituye la segunda causa de muerte
en los primeros cinco años de vida y es el traumatismo
craneoencefálico el principal motivo. Para los profesionales
médicos es ya evidente que la detección del
maltrato físico o psíquico, la falta de cuidados
y el abuso sexual son un actividad obligada dentro de los programas preventivos de salud dirigidos a la infancia.
Es obligacïón del sanitario intentar reconocer a
aquellos niños que pertenecen a familias de riesgo
y sospechar cuanto antes signos de maltrato, asegura Josep
Bras, pediatra de un centro de salud de Barcelona y coordinador
del grupo de expertos de Prevención en la infancia
del Programa de Actividades Preventivas y de Promoción
de la Salud (PAPPS) de la Sociedad Española de Medicina
de Familia y Comunitaria.
En esta actividad los profesionales que mayor contacto mantienen
con la
población, es decir los de los servicios de Atención
Primaria, han de
participar activamente. La población acude a los
servicios sociales cuando existe una petición concreta
de ayuda, pero el acceso a la atención sanitaria
es universal, agrega el pediatra.
Advertir la existencia de una amenaza real para un menor
no es sencillo. Es difícil distinguir la negligencia
de la falta de capacidad de los padres en el cuidado de
sus hijos; el castigo corporal como disciplina del verdadero
maltrato físico, y mucho más dificultoso es
identificar el maltrato emocional cuando no está
clara la intencionalidad.
Para Josep Bras,el derecho del menor debe sería defendido
siempre, sea cual sea la situación. Según
este óexperto, en colectivos marginales, el abandono en el
cuidado del menor puede ser comprensible, pero es también
una forma de maltrato aunque no sea intencionado.
.
Situaciones de riesgo
.
Los malos tratos se dan generalmente en la esfera privada,
pero existen
indicadores conductuales que pueden obtenerse a través
de la entrevista clínica con los padres en la consulta.
Debe lograrse la máxima cordialidad y confidencialidad
con las familias y establecer con ellas una empatía
para averiguar que situación ha creado en el hogar
la llegada del niño.
Aspectos socioculturales como la inmigración, la
toxicomanía, el nivel
socioeconómico bajo o aspectos familiares, como la
paternidad adolescente, las familias monoparentales, las
relaciones familiares conflictivas, embarazos no deseados,
el hecho de que uno de los progenitores no sea biológico,
separaciones de la madre o la existencia de enfermedad mental
en alguno de los progenitores, son marcadores de un mayor
riesgo que requieren más vigilancia.
Pero el fenómeno de destrucción familiar y
afectiva que se asocia con
frecuencia a la presencia de los malos tratos no es exclusivo
de la
marginalidad. La negligencia en el cuidado psicoafectivo
es otra forma de
maltrato que puede afectar al normal desarrollo del niño
y que se da con mayor frecuencia en niveles socioeconómicos
medios o medio-altos.
En opinión de Bras, el médico debe tener en
cuenta la existencia de estos problemas familiares y plantearse controles de salud más
frecuentes, apoyarse en otros profesionales, como trabajadores
sociales, psicólogos o psiquiatras y, sobre todo,
ayudaría los padres.
¿Debemos aprovechar nuestraproximidad a la población
para generar en estas familias en las que se detectanproblemas
asociados a la aparición de malos tratos una actitud
positiva y potenciar su satisfacción ante la paternidad.
Ante la sospecha de un caso de riesgo, el seguimiento debe
ser más estrecho.
¿Debería normalizarse la visita a domicilio de los
recién nacidos, como ya
ocurre en otros países. Y si se confirma la sospecha,
contactar con los
servicios sociales para iniciar una terapia.
El objetivo no es detener a los padres, sino intentar, cuando
sea posible,
recuperar la relación familiar, afirma Bras. Pero
el médico no debe dudar en denunciar el caso ante
una situación flagrante de maltrato con peligro para
la salud del menor.
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